Artista es un sustantivo femenino singular: entrevista a Blanca Ortiga.

La artista Blanca Ortiga presentó el pasado mayo, el seminario/taller ‘El arte feminista en las artes plásticas. Un recorrido por la otra historia’. La actividad formó parte de la programación del Festival Mujeres en el Arte en La Rioja 2018 y tuvo lugar en la Sala de Grados del Edificio Politécnico de la Universidad de La Rioja.

blancaortiga

Una vez más, Kippel quiere hacerte llegar a través del blog, con profundidad, lo sucedido durante el desarrollo del festival en alguna de sus actividades con la intención de visibilizar y difundir el trabajo de artistas y otras agentes del Arte Contemporáneo que colaboran con la iniciativa.

1038.28 km – Conexión en linea recta“, es ls propuesta de este medio para destacar el trabajo de algunas de las participantes de la pasada edición a través de entrevistas y conversaciones. En esta ocasión tenemos el placer de contar con Blanca Ortiga, artista riojana que impartió una conferencia donde presentó un recorrido historico-critico por las prácticas artísticas de un amplio abanico de artistas que, desde los años 60 hasta la actualidad, han generado y generan, una gran diversidad de paradigmas artísticos y que, aunque excluidas de la historia, han transformado las propias sendas del arte. Referentes que son imprescindibles para imaginar y crear el futuro. Para ello, Ortiga propuso una revisión los mecanismos y relaciones de poder bajo los que se ha construido la historia, los cánones y legitimidades del sistema del arte, con la intención dede-construirlos, teniendo en cuenta la complejidad de los feminismos. 

KIPPEL: Hola Blanca, antes de nada me gustaría agradecerte tu tiempo y tu aceptación a participar en esta serie de entrevistas. Me encanta que nos acompañes en Kippel y que podamos saber qué se coció en tu taller. 

Está claro que la lucha por la igualdad, por la visibilidad de la mujeres en todos los ámbitos tanto institucionales, profesionales, como domésticos, es algo que en los últimos años ha generado un gran movimiento social. No hay más que tener en cuenta las masivas movilizaciones del 8M o las concurridas manifestaciones convocadas tras conocer la sentencia del conocido como el juicio de “La Manada”.  

¿Está el feminismo de moda? ¿Es esto más bien algo contraproducente o es un claro signo de tiempos de cambio? 

BLANCA: El feminismo es un movimiento político y social que, siguiendo la definición de Marcela Lagarde, lucha contra cualquier tipo de desigualdad, sea por cuestión de género, clase, raza, sexualidad, etc. Para que el feminismo estuviese de “moda”, en el sentido exacto de su definición, tendría que ser un movimiento del que participa la mayor parte de la población. Y ojalá que fuese así. 

Más bien, y me refiero ahora a “moda” en cuanto sentido popular de tendencia, cuando se asocia la idea de “moda” a este movimiento político y social – que no he oído asociado a ningún otro más- pretende desprestigiar tanto el grado de consciencia de todas aquellas que luchamos en esta dirección  y toda aquella genealogía gracias a la que es posible nuestra actual lucha, como la raíz del problema, sugiriendo además una superficialidad del movimiento por la que la fuerza de éste descenderá en algún punto en el tiempo.

Quienes vinculan feminismo y moda no han entendido nada. Por suerte, los medios de creación de opinión de masa pronto están reculando esta dirección, discerniendo entre tendencia efímera, y la fuerza y visibilidad, que hemos conquistado batalla tras batalla. 

Que más de la mitad de población mundial quiera recuperar sus derechos usurpados que  mantentien un sistema opresor, patriarcal e inherentemente capitalista, no es una moda, sino una lucha que se extiende desde hace muchos siglos y que recorre todas geografías. Luchas que adoptan muchas formas y estrategias. 

Los tiempos –véase sistema patriarcal- tampoco han cambiado, hemos sido nosotras, en lucha, las que estamos haciendo temblar sus pilares, fracturándolo a pesar de sus obstáculos , y el movimiento del sistema es reacomodarse. 

K: ¿Qué opinas de las camisetas u otras prendas de ropa vendidas por las grandes empresas transnacionales estampadas con mensajes más o menos relacionados con el discurso del movimiento feminista? ¿Cómo se relacionan esas estructuras de poder con el feminismo?

B: En los últimos terremotos de México, miles de las trabajadoras textiles que estaban en situación ilegal murieron sepultadas en las fábricas en las que trabajaban. El narco-estado se apresuró-y hablo del día siguiente-, a pesar de toda la oposición del movimiento feminista en México, en meter las excavadoras encima los escombros entre los que se encontrarían mujeres aún vivas y cuerpos ya inertes. ¿Porqué? Porque los seguros no se harían cargo de responsabilidades en aquellas fábricas en las que se encontrasen trabajadoras ilegales. 

¿Y esto porqué lo digo? Porque si bien, siempre es una alegría que una chavala/señora quiera exponer públicamente su posición política –cuando a tantas han matado sin ni siquiera nombrarse- todas tenemos bien presente que, ni ser feminista se reduce a vestirlo, ni nos conformamos con eso. Los feminismos analizan toda la estructura que sostiene la vida, y se preguntan, por tanto, por cómo los flujos de capital se articulan y son posibles exclusivamente con la precarización y marginación. Extorsiones que no operan de manera uniforme, sino que, como resto de estructuras, contienen una brecha interseccional. 

K: Los museos y otras instituciones culturales españolas saben que el público está interesado en conocer también los trabajos de mujeres artistas y que sus programaciones deben incluir exposiciones y otras actividades con ellas como protagonistas. Sin embargo, parece que en más ocasiones de las deseadas este interés por visibilizar sus trabajos se acaba deduciendo a alguna actividad en torno al mes de marzo. ¿Cómo crees que se está trabajando el panorama nacional? 

B: La visibilización de artistas mujeres debe caminar una clara dirección: acabar con la discriminación. Discriminación expositiva, en premios, en compra de colección y, en la dirección de las instituciones culturales. La presencia de esta paridad debe ser un trabajo de continuo, aunque haya hitos, por ejemplo, el mes de Marzo. Y en concreto, las entidades públicas de pretensión democrática son quieres tiene la responsabilidad de corregir la tendencia de mercado. Por desgracia, los mercados y poderes económicos se construyen desde y para los sistemas patriarcales. Es decir, no es que estemos excluidas de éstos, sino que éstos se construyen con y sobre nuestra exclusión. 

Queda mucho por hacer, pero somos muchas, y estamos organizadas. 

K: Algunas voces, como las recientes declaraciones del artista Georg Baselitz, afirman que si no hay más mujeres en museos, colecciones, galardones es porque sencillamente no lo merecen tanto. ¿Puedes resumirnos cómo abordaste este tema en tu taller? 

B: En el taller analizamos de manera pormenorizada como se construye la exclusión de las artistas mujeres en el mundo del arte, sobre todo desde dinámicas que nos permitan, a cada una de las asistentes, fortalecer nuestras acciones-posiciones discursivas, con ejemplos como éste u otros mucho más sibilinos.  

La epistemología  feminista es la –o una de ellas – metodología de análisis más versátil, transversal y rigurosa, permitiéndonos acercarnos a la realidad desde un conocimiento más profundo de ésta, frente a afirmaciones tan ignorantes o necias como naif como ésta de Baselitz. De una manera sintética –pues habría muchos elementos que podríamos analizar y profundizar-, si nos apoyamos en las/los teóricas/as del campo artístico, observaremos que no estamos en el sistema artístico por una doble exclusión. Por una parte, el nomos, la definición de arte, esquiva nuestras prácticas artísticas –salvo que sean apropiadas por otros artistas-, y por otra, por la exclusión que se produce en las condiciones de producción resultado de la discriminación en las estructuras sociales. El sistema-arte, o el campo artístico, no es sino un espacio social más, articulado por las mismas relaciones de poder que operan en todos y cada uno de los estadios de la vida. 

K: ¿Cómo es posible que estas falacias de perpetúen sobre todo cuando la mayoría de facultades de Bellas Artes está compuesta por mujeres?, ¿qué es lo que falla en el sistema para que esos porcentajes no sean representativos en el terreno profesional? 

B: Como decíamos en la pregunta anterior, la discriminación en el campo artístico no es una excepción, ocurre en todos los campos de la vida. ¿Sabías que los síntomas en las enfermedades, como puede ser un ataque al corazón, que se toman en cuenta y a partir de los que se desarrollan los estudios son los que se producen en hombres cis? La ciencia –pese a la imagen que se construye de ella- no es objetiva, también está atravesada del mismo sexismo que construye el resto de estructuras, pero pretende hacerse pasar por objetiva y neutral. Y en el mismo espacio público en el que Baselitz se siente seguro para hacer dicha declaración –espacio construido por muchas, no ya personas, sino instituciones-, tenemos que convivir nosotras. Un espacio patriarcal en todos y cada uno de los espacios de la vida: domésticos, públicos, laborales, militantes, de ocio, etc. Y es a-g-o-t-a-d-o-r. Es decir, los salarios, los roles, chantajes sociales, etc son parte de la discriminación en las condiciones de producción, que  repercuten en ésta de manera material (en los tiempos, espacios, relaciones intra y extra laborales, suma y sigue) e inmaterial (el valor de nuestra producción). 

K: ¿Creen que se puede hablar del “arte femenino” como una categoría estética o no existe esa diferencia? 

B: Para pensar esta pregunta habría que pensar qué es categoría estética y que es femenino, sobre todo quién las lanza y para qué (con qué utilidad e intereses). ¿Existe lo femenino? ¿Según quién? ¿O mirando desde dónde? ¿Es posible la existencia de una categoría estética que recoja la praxis de la mitad del globo terrestre sin importar época, procedencia geográfica, medios, técnica, etc? ¿Existe un “arte masculino”? Preguntas como ésta son pista que nos ayudan a tomar lugar en el espacio dialéctico. Lo que es seguro que existe es una perspectiva patriarcal que utiliza la creación de etiquetas para inocular y desplazar.

K:¿Has sido víctima de situaciones de desigualdad en tu trabajo?, ¿has sido consciente en algún momento de jugar con desventaja? 

B: No es físicamente posible no vivir ninguna situación de desigualdad. Porque en la sociedad, y como decíamos, todos los aspectos y estadios de ésta, están construidos desde y para la desigualdad –es la única manera en la que este sistema se sostiene-. 

Lo que es posible es no verlo.

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